Hay un perfil de abuelos jóvenes que cuidan de sus nietos sin apenas esfuerzo. Así se siente Betina de Giandominco, de 52 años, vecina del barrio Modelo, madre de cinco hijos y, por ahora, abuela de un bebé. Es profesora, pero nunca ejerció. Ha trabajado siempre en su casa, y cuando nació el nene de su hija, ella consideró natural hacerse cargo de él. Es como una prolongación de su vida anterior.

"Nunca imaginé que sería un sentimiento tan hermoso el de cuidar y disfrutar de un nieto", asegura Bettina, que tiene dos nietos más en camino. Desde las 9.30 y hasta las 18.30 se hace cargo del pequeño Lautaro, de un año. "De esta forma mi hija, que es contadora, puede trabajar tranquila. Lamentablemente, en la actualidad los padres jóvenes pasan todo el día afuera; la sociedad los presiona mucho", reniega la abuela. Bettina se encarga de todo: desde cambiar pañales, darle de comer al bebé, hacerlo dormir y hasta sacarlo a pasear.

Ella admite que lo hace voluntariamente. Es el arreglo familiar al que han llegado. "Nadie me lo pidió", aclara. Reconoce que cuidar al pequeño le quita un poco de libertad, que tiene que renunciar a otras cosas que le gusta hacer. Sin embargo, no reniega de eso.

Aunque aún su nieto es chico, Bettina ya ve con un poco de preocupación algunos aspectos de la crianza del niño. No le gustaría hacerse cargo de tener que poner todos los límites. "A veces me planteo que soy muy permisiva, que le dejo hacer todas las cosas que a mis hijos les prohibía; le dejo permito muchas travesuras y no está bueno", sostiene.

Aunque a veces se siente un poco cansada, asegura que es tan feliz cuando está con su nieto, que no cambiaría por nada esos momentos."Los padres jóvenes tienen mucha presión"